El corcho es un material poroso e impermeable que se extrae de la
corteza del alcornoque. La industria española, es líder mundial en la
producción de tapones de corcho de calidad. El corcho tiene una particular estructura
celular y unas propiedades físicas que lo hacen apropiado para su uso. Está
formado por células muertas dispuestas en estratos sin espacio intracelular.
Internamente, contienen un gas similar al aire que supone cerca del 89% del
volumen celular y da al corcho una densidad muy baja.
El tapón de corcho es una de las piezas más importantes para
el vino. No tiene que tener ninguna impureza, ni estar tratado con productos
clorados, ya que sino daría olores y sabores al vino.
Existen diferentes
modelos de tapones y con distintas calidades.
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El tapón natural es de corcho 100% natural.
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El tapón aglomerado es de corcho natural
procesado con polvo de corcho y látex.
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El tapón gemelo o de dos piezas es una
combinación de tapón de aglomerado con disco de corcho natural en cada cabeza.
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El tapón corona es una chapa metálica con forro
interior de corcho de hasta 3 mm, utilizado para el cava y otras bebidas
carbónicas.
El tapón de corcho de
calidad superior se denomina trefí, (muy fino). Se utiliza especialmente en las
botellas de vino espumoso y otros vinos especiales.
El principal productor mundial de corcho es Portugal,
seguido de España donde tiene en varias comunidades: Andalucía, Extremadura,
Cataluña (en la zona del Ampurdán, principalmente) y Valencia (Castellón). Ya
en la comunidad catalana se produce el
15% de los tapones de corcho de todo el mundo. La normalización de la industria
catalana constituye un referente mundial.
Tapón de vino
El tapón más usado para el vino es de 24 mm de diámetro. En el caso
de los vinos espumosos, como el tapón tiene que soportar una alta presión, el
diámetro puede ser de hasta 31 mm.
El tapón de corcho permite airear el vino, aunque una vez en
la botella reposa en posición horizontal, para que el vino humedezca al tapón y no permita que el oxígeno entre.
El catador de vinos, lo primero que hace después de abrir la
botella es oler el tapón. Si el vino está en buenas condiciones, el tapón huele
a vino. Si huele a corcho, es que la botella no se ha conservado adecuadamente,
o bien el corcho contiene hongos que pueden haber contaminado el vino dándole
mal gusto.
Un tapón de corcho aglomerado no es apto para vinos de
guarda, pero puede tener una calidad suficiente para vinos jóvenes.